
Estos días, con las compras navideñas, aparcar en los centros de nuestras ciudades se está convirtiendo en una misión imposible.
Pero… ¿Qué hacer cuando encuentras un sitio libre y tienes allí a dos hijos de puta cabrones que te dicen que va a aparcar un amigo suyo y que no se van a apartar? Tienes el morro del coche metido en la plaza y el coche de su amigo ni está…
Con discutir no vamos a sacar nada, porque no se van a ir, lo único que podemos hacer es llamar a los municipales les dirán que se quiten de ahí y aparcaremos nuestro coche, pero también es igual de cierto que corremos el riesgo de que nuestro coche acabe rallado o con el retrovisor en el suelo.
Total, que tras intentar pensar en frío, no nos queda otra que coger nuestro coche y seguir buscando otro sitio. ¿Por qué ocurre esto? Porque en este país no hay leyes ni justicia, bueno, si existen, pero parecen estar creadas para los jetas.