
Estos últimos días el tiempo ha cambiado repentinamente, hemos pasado de temperaturas cercanas a los 30 grados a menos de 18… Tanto cuando la climatología acompaña, como cuando no, es muy importante el estado de nuestros neumáticos, porque no nos olvidemos, es el único punto de unión entre nuestro coche y la carretera.
Unos neumáticos en perfecto estado nos asegurarán que todas las acciones que efectuemos con nuestro volante o pedales se ejecuten tal y como nosotros deseamos, sin sobresaltos. De esta manera las aceleraciones y frenadas se producirán sin pérdidas de tracción o deslizamientos indeseados.
De nada sirve tener unos frenos cerámicos potentísimos o más de 200 CV bajo nuestro pie derecho si nuestras gomas no cumplen unas características básicas. Cuanto más desgastados tenemos estos neumáticos, además de aumentar el riesgo de rebentón, también perdemos estabilidad y agarre en superficies poco aderentes como puede ser una carretera mojada.
Por ello, es importante vigilar:
- Vibraciones en el volante: Indican una mala alineación de las ruedas o una falta considerable de presión en algún neumático, esto provocará un desgaste desigual y precoz de los neumáticos.
- Presión: Debemos mantener una presión adecuada en cada rueda, cada coche tiene unas indicaciones que suelen estar situadas en la tapa del depósito de combustible o en el manual, con esto evitaremos un desgaste prematuro de las gomas y un correcto agarre.
- Dibujo de la rueda: Debe de tener un mínimo de 2mm de profundidad en su zona de rodadura. Si tenemos una rueda lisa o con muy poco dibujo en época de lluvias provocará que el agarre sea nulo con la inseguridad que ello conlleva, por ejemplo dentro de una curva.
¿Qué neumático comprar?
Dejemos claro que nunca deberemos de comprar un neumático usado, como hemos visto, no es el punto más adecuado para ahorrar a poco que apreciemos nuestra vida…
Sobre cual, o que tipo, ya queda a gusto del consumidor. La principal diferencia entre un neumático u otro, además del compuesto, la tecnología empleada, la velocidad máxima permitida, etc… se basa en la dureza del mismo, pueden ser o blandos o duros.
Los duros nos permitirán hacer más kilómetros, pero en caso de necesitar hasta el último milímetro en una frenada de emergencia estos inevitablemente harán que se extienda esta distancia de frenado al tener menor agarre sobre la carretera, mientras que los que son más blandos nos permitirán ese grado de tranquilidad tan importante en estas situaciones.
Además, progresivamente se van insertando los neumáticos run flat, que al tener el lateral reforzado permiten controlar el coche aun cuando la presión del neumático descienda brúscamente. Esto puede suceder cuando pinchamos. Además permite rodar con el neumático desinflado unos 80 kilómetros.